La cancelación

Acostumbro a escuchar la radio mientras trabajo si lo que hago en ese momento me lo permite. Me gusta este medio y me gusta conocer opiniones diferentes, algunas ocurrentes y divertidas y, no por ello, menos interesantes e inteligentes. Una de éstas se la escuché a Bob Pop hace unos días cuando dijo que Karla Sofía Gascón “es una señora de VOX”. Sin duda alguna es la forma más sencilla para explicar la polémica surgida a partir de los tuits que publicó la actriz en los que mostraba su lado más racista, xenófobo y machista que de alguien se puede esperar.

         La cuestión es que este “lado” tan poco tolerante podríamos esperarlo de “alguien”, pero no de una mujer trans. Y no de una mujer trans cualquiera, sino de una que ha abanderado la reivindicación y la lucha de los derechos de este colectivo desde una posición que le ha dado un notable altavoz. Quizá esto nos hizo olvidar que todas las personas, más allá de su condición y de las discriminaciones a las que están expuestas, también pueden, a su vez, discriminar a otros colectivos e, incluso, al propio. La ideología y el miedo al otro no depende de ello ni de nuestro sufrimiento. Así que, sí, Karla Sofía Gascón es facha.

         Sin embargo, el problema no es su ideología, sino la forma en la que trascendió y la violencia y el desprecio que mostró en los mensajes de sus redes sociales. Fue, entonces, cuando la política de la cancelación se puso en marcha. Netflix eliminó la imagen de la actriz de toda promoción y el resto del elenco evitó hacer mención alguna sobre ella. Sólo se pronunció el director, Jacques Audiard, para marcar distancias con la protagonista.

         Sin duda, no puedo estar de acuerdo con la actriz, pero tampoco lo estoy con la doble vara de medir que usamos en esto de cancelar a unas y no a otros. Plácido Domingo ha sido acusado de agresión sexual y ahí sigue, recibiendo aplausos en sus conciertos. El propio Audiard ha mostrado su xenofobia y desprecio a otras culturas en sus declaraciones, pero la productora no lo ha dejado de lado. Otros artistas y autores como Houellebecq o Lars von Trier dejan, incluso, traslucir en su obra su misógina y su xenofobia y se les sigue encumbrando. Supongo que el privilegio de ser hombre también está en que no te cancelen.

         En fin, no lo siento por “la señora de derechas” que representa Karla Sofía Gascón, pero tal vez, su carrera como actriz no lo merezca. Aunque les debo confesar que, personalmente, ni me gustó su actuación en Emilia Pérez, ni me gustó la película plagada de estereotipos, prejuicios, machismo y sin ningún hilo argumental que empieza mal y acaba peor. Mi apuesta, mucho antes de conocer la polémica de los tuits, es por Demi More en su actuación en La sustancia y por esta película que sí que es redonda de principio a fin.

Lourdes Pastor

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