Talleres con víctimas de violencia de género

Como voluntaria en la asociación Alanna, mi labor se centra en el desarrollo y la impartición de talleres dirigidos a mujeres víctimas de violencia de género. Estos talleres tienen como objetivo principal la prevención del acoso sexual y del acoso por razón de sexo en el ámbito laboral, proporcionando a las participantes herramientas concretas para identificar, afrontar y denunciar estas formas de violencia.

Mi trabajo comienza con la preparación de contenidos adaptados al perfil y las necesidades específicas de cada grupo. Partimos del conocimiento de la realidad que viven muchas mujeres que han sido víctimas de violencia machista, lo que nos obliga a abordar estos temas con especial sensibilidad, respeto y enfoque práctico. En los talleres, buscamos generar un espacio seguro donde las participantes puedan expresarse libremente, compartir experiencias y reconstruir la confianza en sí mismas.

Durante las sesiones, explicamos qué se entiende legalmente por acoso sexual y acoso por razón de sexo, cuáles son sus manifestaciones más frecuentes en el entorno laboral y qué derechos amparan a las trabajadoras frente a este tipo de situaciones. A través de dinámicas participativas, role-playing y análisis de casos reales, fomentamos el empoderamiento y la toma de conciencia de los propios límites, así como el reconocimiento de conductas que muchas veces han sido normalizadas o invisibilizadas.

También trabajamos aspectos clave como la comunicación asertiva, el autocuidado emocional y las rutas para la denuncia, incluyendo los canales internos en las empresas, la Inspección de Trabajo o los recursos legales existentes. En colaboración con otras profesionales —psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales—, aseguramos una atención integral y personalizada para cada mujer.

Estos talleres no solo informan, sino que también sanan. Son espacios de resistencia y reconstrucción, donde las mujeres comienzan a verse no solo como víctimas, sino como sujetos activos con capacidad de transformar su realidad. Ver cómo recuperan su autoestima, cómo se sienten acompañadas y respaldadas, es una de las recompensas más grandes de este trabajo voluntario.