Del porcentaje al espacio

En la Universitat Politècnica de València, las columnas se convierten en gráficas que reflejan una realidad: las mujeres catedráticas de la institución representan el 21,7%, frente al 78,3% de hombres catedráticos. Se trata de una obra instalada en 2018 por el colectivo ArteyActivismoFem. Entonces, el porcentaje de catedráticas era todavía menor, pero la obra tuvo una segunda intervención en 2023 para actualizar los datos.

Así pues, cinco años después, las cifras cambian y la obra cambia con ellas. La intervención funciona también como una especie de registro visual de la evolución de la institución. Sin embargo, la diferencia entre ambos porcentajes sigue siendo de 56,6 puntos porcentuales.

Son cifras que permiten visualizar el denominado «techo de cristal», concepto utilizado para describir las barreras que dificultan el acceso de las mujeres a determinados niveles de responsabilidad y poder profesional, en este caso, en el ámbito universitario. Y, más allá de las cifras y de su abstracción, esta intervención artística nos obliga a percibir de manera física y tangible esa proporción.

¿Cuánto tiene que cambiar una estadística para que también cambie nuestra percepción del espacio? La respuesta no está únicamente en los números. Está también en lo que esos números significan y en el tiempo necesario para que una representación deje de mostrar una desigualdad y pase a mostrar una distribución equilibrada.

Según la documentación y los datos utilizados para el proyecto, y tomando como referencia su evolución durante esos cinco años, la estimación planteada por el colectivo es que todavía serían necesarios 30 años para romper esa brecha. No se trata de una predicción, sino de una proyección realizada a partir de la evolución de los datos representados en la intervención.

De este modo, la propuesta de ArteyActivismoFem se sitúa en un territorio intermedio entre arte público, visualización de datos y activismo. La estadística no aparece únicamente como información que debemos leer: se convierte en algo que podemos ver en nuestro propio entorno.

Quizá esa sea una de las principales aportaciones de la obra: hacer visible algo que normalmente no vemos. Una columna sostiene un edificio. Una estadística describe una realidad. Esta intervención consigue que ambas cosas se encuentren. Y cuando volvemos a pasar junto a esas columnas, ya no vemos solamente arquitectura. Vemos una proporción. Vemos una historia. Vemos una desigualdad estructural.

Lourdes Pastor Verdú

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